Fogón

"No voy a volver"

Tus palabras me atravesaron el alma una por una. Con tu explicación sonando de fondo, mi mente viajaba sobre una historia compartida: una relación que lo tuvo todo, pero fue sin embargo, inexistente.
Me dijiste que esta ciudad no significaba nada para vos.
"Eso es mentira" - pensé decirte.

Yo debería significarte algo.
No pude decir nada. Si pudimos disimular y esquivar nuestras emociones por años, perfectamente podíamos evitarlo esa noche.
Si te vas vos se me va todo.
Sin embargo, de mi boca no  pudo salir nada.

Sabía que ese día se venía.
Cuando era niña incluso pensé en escribirte una carta, ¿sabés?. Temblorosa, llegué a escribir algún que otro párrafo.
Pensé confesarte todo y disculparme por todas las cosas que te hice pasar por no encarar el tema de una vez. Mi idea era dejártela en tu casa y correr. Pasar esa carta por abajo de la puerta y correr por mi vida hasta mi casa.
Como siempre, terminé no haciendo nada. Igual que vos.

Y vos seguías avivando el fuego, tranquilo. Preguntaste por mí.
- "Por ahora sólo sé que me voy a estudiar"- te dije, no muy convencida. El dolor quebraba el aire. La estática que había entre los dos se había entumecido, como si tantas palabras silenciadas hubiesen terminado de marchitar lo que pasó.

Al final, por primera vez desde la primera vez que te ví, nuestros ojos dejaron de interrogarse entre sí.
 Ahora miraban directamente a las brasas del fogón, que se fueron apagando de a poco.

Comentarios