Manicomio

Y cuál peor.
Entre los gritos de los pasillos del famoso manicomio de los dolores avanza Depresión: él es el más conocido, todos pasamos mucho tiempo con él.
Cada tanto me encuentro a Violencia por la calle. La veo, todos la vemos: nadie nunca le dice nada. Se pasea, romántica, filosa, dejando su rastro en tajos y moretones a cualquiera que intente escapar.
Acoso me mira con deseo desde las esquinas. A él lo conozco más de lo que me gustaría, él me aterra desde mis primeras veces en este lugar. A él, muchas veces no supe decirle que no.
La vieja Droga me saluda en la vereda de enfrente, ella lo sabe todo. Muchas veces me ayudó a escapar del resto de los infiernos. Es mi compañera, mi confidente. Últimamente me mira con unos ojos que no logro descifrar, siento que desde que la veo menos, me mira con menos cariño, y más obsesión.
Camino un poco más y me choco con la mirada de la prima de Violencia, la pequeña Ignorante, tiene una voz hermosa. Le dicen "la voz del pueblo". De todas las primas, es con la que me llevo peor.
Dentro de esta gran familia vivimos el resto de los mortales, rajuñando las paredes del manicomio, desesperados por salir.

En esta ciudad del caos, demente, me encuentro yo.
De esta ciudad, demente, no puedo escapar.
Por esta ciudad, demente, voy a terminar.

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