A cacheteadas

 Pasó mucho tiempo desde la última vez que posteé algo. 

Todos los textos que tiene este blog hasta ahora salieron del descargo de una persona muy, muy triste. Para cualquiera que se tome el tiempo de leer o conozca de antemano lo que escribo, verán que se ha afectado lo que me inspira a escribir últimamente. Mi vida, para iniciar, es bastante distinta. Así que hoy voy a hablar puntualmente de mí.

Estoy en mis 20 y pocos, soy uruguaya recientemente radicada en capital (Montevideo). Sobreviví dos años de pandemia sin contagiarme. Pasé de vivir en Montevideo, al interior, a Montevideo de nuevo, de nuevo al interior, y ahora a Montevideo otra vez.

Roté amistades, dejé noviazgos, dejé personas que quisieron noviazgos una y otra vez: hasta que una vez, alguien me dejó a mi. Y me dolió. Dolió como la puta madre porque fue la primera vez en años que sentí un "no te veo suficiente". Después de un duelo bien hijo de puta, empecé a darme cuenta que capaz estaba necesitando terapia mucho más de lo que pensaba. No quise ir.

Pasaron unos meses y me volví a enganchar con un piojo del amor. Pasé varios meses con esa persona creyendo que las decisiones eran mías, cuando vivía como marioneta. El último tiempo, se las arreglo para que yo "decidiera" pasar un mes lejos de mi familia, sin ver a nadie más que a él. Y en contra de todo pronóstico, me di cuenta. El último día que lo vi, le dije que necesitaba terapia como nunca antes. Me dijo que exageraba. Y le creí, no quise ir.

Meses después, incansable de las desilusiones y convencida que eventualmente alguien me iba a querer al nivel que yo lo quisiese, encontré a otra persona. Esta persona tenía no sólo su vida dada vuelta; pero veneno en todas las esquinas. Gracias a él, pude darme cuenta de todas mis proyecciones en cada conversación que compartíamos. Después de varios sustos y discusiones juntos, me decidí. Y me apoyó. En julio de 2021 arranqué terapia.

Antes de todo este caos, mi mente había llegado al punto en el que no sentía ganas de escribir. Toda mi garra creativa había desaparecido, se marchitó mucho de mí que deseaba crear, florecer. Incluso pasó mucho tiempo antes de que pudiera volver a tomar las riendas y yo decir: voy a escribir de nuevo. Así que acá nos encontramos, casi un año después, bastante terapia de por medio. Con la misma persona a mi lado, que sigue apoyándome en la comprensión de mis problemas, con muchas ganas de crecer. 

Si mis demonios internos me lo permiten, este blog también va a recobrar vida conmigo. Y tal vez, si a alguien le interesa un poco de drama, varias personas van a tener algo que leer. Así que bienvenidos a lo que sería una parte dos, espero les sirva de algo. En caso de desaparecer; sospechen. Seguro me metí en mierda de nuevo.

Comentarios